sábado, 14 de marzo de 2015

La revista Ultra y el Ultraísmo

   El Ultraísmo fue un movimiento literario de vanguardia que se definió fundamentalmente por su oposición al modernismo y a la Generación del 98. Fue lanzado en las tertulias del Café Colonial de Madrid, presididas por Rafael Cansinos Assens.  Los autores ultraístas se conciben a sí mismos como un grupo de literatos rupturistas en relación con la poesía anterior. En un manifiesto que se le atribuye su redacción a Borges, señalan los ultraístas: 
          «Los que suscriben, jóvenes que comienzan a realizar su obra, y que, por eso, creen tener un valor pleno de afirmación, de acuerdo con la orientación señalada por Cansinos-Asséns en la revista Interviú que, en diciembre último, celebró con Javier Bóveda en El Parlamentario, necesitan declarar su voluntad de un arte nuevo que supla la última evolución literaria: el novecentismo».    
            Alrededor de la época del año 1918 una serie de jóvenes crean una revista que pretende ser innovadora con la declaración del enfrentamiento contra el movimiento modernista anterior. Ultra trata de ser una revista muy consciente donde abundan los manifiestos, los cuales suelen ser colectivos, los redacta uno y lo firman todos. En este número 11, el manifiesto viene firmado por Jorge Luis Borges. Lo que viene a decir Borges es que la estética se nutre no de unas manifestaciones ya inventadas sino que encuentra sus justificaciones a posteriori. El crítico justifica sus textos con razonamientos a posteriori, donde surgen dos tipos: impresionismo y expresionismo.
            Según Borges hay dos tipos de estética, la de los espejos que es pasiva y la de los prismas que es una estética activa. La primera es pasiva porque se limita a reproducir lo que ve, y la otra es activa porque modifica la realidad y la transforma. Otro autor que alude a los espejos es Valle-Inclán. Esta estética es antirealista. De este modo, Borges identifica a los ultraístas con la estética de los expresionistas. Por otro lado, surge el futurismo, que se somete a los avances del siglo. Hasta 1917 toda la poesía respetaba la métrica tradicional. La poesía debía de tener rima, porque los autores pensaban que sin rima no era poesía. Pero después se rompe con la métrica tradicional con un ritmo libre, nuevo y no encarcelado. El ultraísmo cultivará especialmente el uso de la metáfora. Este movimiento es más renovador en la forma que en lo que dice y juega con la tipografía expresiva.

            Eugenio D’Ors es un autor que en estos años 20 está en el movimiento vanguardista, pero luego se va haciendo más conservador. D’Ors publica unas glosas dedicas a Ultra. Surge una renovación estética que no solo se manifestaba en la escritura sino también en las artes plásticas. En este tiempo estuvieron muy ligadas la literatura y la pintura. En los poemas ultraístas se trata de jugar con las palabras, jugar al caligrama y romper con la tipografía.

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