El Ultraísmo fue un movimiento literario de vanguardia que se definió
fundamentalmente por su oposición al modernismo y a la Generación del 98. Fue
lanzado en las tertulias del Café Colonial de Madrid, presididas por Rafael
Cansinos Assens. Los autores ultraístas se conciben a sí mismos como
un grupo de literatos rupturistas en relación con la poesía anterior. En
un manifiesto que se le atribuye su redacción a Borges, señalan los
ultraístas:
«Los que suscriben, jóvenes que comienzan a realizar su obra, y que, por eso, creen tener un valor pleno de afirmación, de acuerdo con la orientación señalada por Cansinos-Asséns en la revista Interviú que, en diciembre último, celebró con Javier Bóveda en El Parlamentario, necesitan declarar su voluntad de un arte nuevo que supla la última evolución literaria: el novecentismo».
Alrededor de la época del año 1918 una serie de jóvenes crean una revista que
pretende ser innovadora con la declaración del enfrentamiento contra el
movimiento modernista anterior. Ultra trata de ser una revista
muy consciente donde abundan los manifiestos, los cuales suelen ser colectivos,
los redacta uno y lo firman todos. En este número 11, el manifiesto viene
firmado por Jorge Luis Borges. Lo que viene a decir Borges es que la estética
se nutre no de unas manifestaciones ya inventadas sino que encuentra sus
justificaciones a posteriori. El crítico justifica sus textos con
razonamientos a posteriori, donde surgen dos tipos: impresionismo y
expresionismo.
Según
Borges hay dos tipos de estética, la de los espejos que es pasiva y la de los
prismas que es una estética activa. La primera es pasiva porque se limita a
reproducir lo que ve, y la otra es activa porque modifica la realidad y la
transforma. Otro autor que alude a los espejos es Valle-Inclán. Esta estética
es antirealista. De este modo, Borges identifica a los ultraístas con la
estética de los expresionistas. Por otro lado, surge el futurismo, que se
somete a los avances del siglo. Hasta 1917 toda la poesía respetaba la métrica
tradicional. La poesía debía de tener rima, porque los autores pensaban que sin
rima no era poesía. Pero después se rompe con la métrica tradicional con un
ritmo libre, nuevo y no encarcelado. El ultraísmo cultivará especialmente el
uso de la metáfora. Este movimiento es más renovador en la forma que en lo que
dice y juega con la tipografía expresiva.
Eugenio
D’Ors es un autor que en estos años 20 está en el movimiento vanguardista, pero
luego se va haciendo más conservador. D’Ors publica unas glosas dedicas a Ultra.
Surge una renovación estética que no solo se manifestaba en la escritura sino
también en las artes plásticas. En este tiempo estuvieron muy ligadas la
literatura y la pintura. En los poemas ultraístas se trata de jugar con las
palabras, jugar al caligrama y romper con la tipografía.
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